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Muriendo en el río

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Bajo el sol inquebrantable y las nubes de algodón me hallo solitario y taciturno, perplejo ante mis heridas y un poco temeroso de estar flotando en el mando caudal del río. La corriente me transporta y ya casi no siento la humedad. Poco es de lo que me acuerdo y de mucho es que me arrepiento. En mi mente evoco cosas bellas, lindas, tristes, malas, fuertes, placenteras. Ya nadie me tiene presente, y sigo río abajo, con la corriente. Poco o nada es lo que me resalta, mis ojos hacen brotar lágrimas  púrpura que se pierden con el fango y la sangre se me va con el agua. Mis sueños encayaron en lo más leve de mi conmoción, cual si fueran barcos de papel con ancla de terciopelo. Mis miembros están sólidos y mis ojos sólo miran el cielo, donde serà mi última parada (espero) y sigo río abajo, con la corriente. De pronto siento frío por toneladas, y mi cuerpo sin reaccionar. Oyo las campanas que los otros no escucharon y el sol me da en la cara cuando empieza a llover. Un par...

Historia de Alejandro Magno

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Encontrándose al borde de la muerte, Alejandro convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos: 1.- Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los propios médicos de la época. 2.- Que los tesoros que había conquistado (plata, oro y piedra preciosas), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba. 3.- Que sus manos quedaran balanceándose en el aire fuera del ataúd, y a la vista de todos. Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones. Alejandro explicó: 1.- Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos no tienen ante la muerte el poder de curar. 2.- Quiero que el suelo se cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen. 3.- Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y las manos vacías partimos. *** EL TIEMPO es el regalo má...

Poema CCS

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Pues si para recobrar lo recobrado tuve que haber perdido lo perdido, si para conseguir lo conseguido tuve que soportar lo soportado. Si para estar ahora enamorado fue menester haber estado herido, tengo por bien sufrido lo sufrido, tengo por bien llorado lo llorado. Porque después de todo he comprendido que no se goza bien de lo gozado sino después de haberlo padecido. Porque después de todo he comprendido que lo que tiene el árbol de florido vive de lo que tiene sepultado. Carlos Cuauhtémoc-Los ojos de mi princesa. 

El amor según corintos

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"El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidias; el amor no es jactansioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, sino que se goza la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta." 1 Corintios 13, 4-7

Al hijo que se fue en mis sueños...

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Aún recuerdo el movimiento de las hojas de aquel árbol viejo donde solias posar tus manos limpias. aún recuerdo la sonrisa que esbozabas al ver el agua que brotaba de la tina y los juguetes escondidos luego de tirarlos y las sombras que encontrabas luego de esconderme los días de lluvia iluminados por tus ojos y un pañal mojado en media madrugada un llanto lejano ocho veces cada día y veinte gritos cada noche... "y así fuiste creciendo, día a día, cada día, noche a noche, un poco más". Los primeros pasos tambaleantes me llenaron de emoción mezclado con algo de nerviosismo. Tus caminos fueron largos, dependientes de mis manos, y si te alcanzaba el fatigo el bus entre mis brazos te llevaba. Una lonchera, insignia, cuaderno y lápiz me advirtieron que ya eras algo más que antes. "y así fuiste creciendo, día a día, cada día, noche a noche un poco más" La primera despedida fue en la puerta de esa escuela. Ni una lágrima soltaste y te dije: "ya me voy", me dij...

Epístola a los poetas que vendrán

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Tal vez los poetas pregunten por qué no celebramos la gracia de las muchachas. Tal vez mañana los poetas pregunten por qué nuestros poemas eran largas avenidas por donde venía la ardiente cólera. Yo respondo: Por todas partes olíamos el llanto, por todas nos sitiaba un muro de olas negras. ¿Iba a ser la poesía   una solitaria columna de rocío? Tenia que ser un relámpago perpétuo. Mientras alguien padezca la rosa no podrá ser bella; Mientras alguien mire el pan con envidia el trigo no podrá dormir; Mientras llueva sobre el pecho de los mendigos, mi corazón no sonreirá. OJO: No es de mi auitoría

Vuelve a empezar

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aunque sientas el cansancio,   aunque el triunfo te abandone,   aunque un error te lastime,   aunque un negocio se quiebre,   aunque una traición te hiera,   aunque una ilusión se apague,   aunque el dolor queme tus ojos,   aunque ignoren tus esfuerzos,   aunque la ingratitud sea la paga,   aunque la incomprensión corte tu risa,   aunque todo parezca nada...   Vuelve a empezar.   Cecilia Precioso